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Pasión del secuestrado
Por: Oskar Rubiano
En aquel tiempo una organización guerrillera llamada Farc, fue a donde los sumos gobernantes del país y les propuso: "¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?"
Ellos no se ajustaron a lo pedido, Y desde entonces andaban buscando ocasión propicia para acabarlos. Todo esto ocurrió para que se cumpliera la escritura. En aquel momento todos los defensores de derechos humanos fueron echados y huyeron. Los que aun defendían al secuestrado y al acuerdo humanitario fueron llevados al escarnio de los medios masivos de comunicación, Los sumos periodistas y presentadores en pleno buscaban un falso testimonio contra los defensores para condenarlos a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos que declararon:
Este ha dicho: "Puedo lograr la paz y el fin del derramamiento de sangre".
El sumo presentador se puso en pie y le dijo:
¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?"
Ellos respondieron- lo más importante es la vida del secuestrado y parece ser que la única esperanza que ahora tienen los familiares del secuestrado es la intervención de naciones extranjeras, ya que la nuestra no ofrece muchas esperanzas
Entonces el sumo presentador rasgó sus vestiduras diciendo:
"Ha blasfemado en contra de nuestra unidad política. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?"
Y ellos contestaron:
"Son reos de muerte".
Entonces les escupieron a la cara y los abofetearon;
Al hacerse de día, todos los sumos gobernantes y los senadores del pueblo se reunieron para preparar la condena. Desnudo de cualquier solución cuerda llevaron y lo entregaron un alto represarte del gobierno.
En aquel entonces había también un hombre que nada tiene que ver con el Judas bíblico, que asesinó a un colega de su organización para poder cobrar la recompensa de 5 millones de monedas de plata, los altos gobernantes vieron licito aquello y le fue entregada tal suma a riesgo de ser considerado el sicario más caro que ha tenido el país.
Por las fiestas, el gobierno solía soltar un preso, el que la gente quisiera.
Tenía entonces un preso famoso, llamado Mancuso, quien en el pasado había confesado haber asesinado a familias enteras para poder cumplir con una cifra mensual pactada con el líder de las autodefensas, también había confesado haber usado la motosierra para ahorrar balas. Cuando la gente acudió, dijo el gobernante:
¿A quien queréis que os suelte, a Mancuso o al secuestrado?
Y mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:
"No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él"
Pero los sumos gobernantes y los senadores convencieron a la gente que pidieran el indulto de Mancuso gracias a la generosa ley de justicia y paz, El gobernador preguntó:
"¿A cuál de los dos queréis que os suelte?"
Ellos dijeron:
"A Mancuso".
El gobernador les preguntó:
"¿Y qué hago con el secuestrado y el acuerdo humanitario?"
Contestaron todos:
"¡Que lo crucifiquen, igual el es un enfermo terminal que no necesita de nuestros esfuerzos!"
El gobernador insistió:
"Pues ¿qué mal ha hecho?"
Pero ellos gritaban más fuerte:
"¡Que lo crucifiquen!"
Al ver el gobernador que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia del pueblo, diciendo:
"Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!"
Y el pueblo contestó:
"¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!"
Entonces les soltó a Mancuso; y llevaron al secuestrado y a las esperanzas de libertad a crucificarlos
Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo.. Crucificaron con él a dos hombres, uno a la derecha de nacionalidad venezolana y otro a la izquierda de nacionalidad ecuatoriana. Encima de sus cabezas colocaron un letrero con la acusación: "Este apoya a terroristas" los que pasaban, los injuriaban e insultaban.
Estaban también allí la madre y los familiares del secuestrado, quienes habían sido insultados por muchos que creían que sus esfuerzos eran sólo para ganar protagonismo, el dolor de la madre no fue suficiente ni para la organización guerrillera ni para el pueblo que seguía exigiendo la muerte sin importar las circunstancias
A media tarde, el secuestrado gritó:
"Elí, Elí, lamá sabaktaní"
Es decir: "Colombia Colombia mía, ¿por qué me has abandonado?"
Dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.
Fue entonces cuando el caos se apoderó del país, se rompieron las relaciones extranjeras, aumentó la pobreza y desplazamiento, aumentó la violencia y la corrupción, la economía del país cayó mientras aumentó el analfabetismo y las enfermadades. De sus tumbas salieron muchos hombres que denunciaron situaciones que habían sido sepultadas en el olvido, el grupo guerrillero sucumbió y con él muchos defensores de derechos humanos fueron tildados de terroristas.
Fue entonces cuando el pueblo dijo: esta secuestrado también era colombiano y no merecía la pena de muerte.
Aquí va mi apunte:
Sencillamente no hay nada que agregar, sólo le queda de reflexión para quienes lean este escrito del buen amigo Oskar, muchas gracias.
JUAN PABLO CASTILLO CASTILLO.
Creado por juanpacas
13:38:13